“El Mensaje de Dios”

Estamos viviendo el tiempo que Ezequiel, Daniel, San Juan, los Mayas, Nostradamus y San Malaquias profetizaron. 

 San Malaquias diseñó una lista con los Papas que liderarían la Iglesia Católica, Benedicto 16 es el penúltimo Papa. Las señales proféticas de San Malaquias cuyos símbolos y distintivos han servido para identificar a cada Papa. San Malaquias tiene una percepción cuenta de manera objetiva todo lo que el Señor Jesucristo le había revelado. Todas las profecías que anunciaban el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús se cumplieron. Las profecías son para cumplirse, aunque la gente diga: “Cada vez que se pone fecha para el fin del mundo nunca se cumple.” El castigo es inminente: “Así dice el Señor Yahvé: Yo haré que calle ese proverbio; no se volverá a repetir… llegan los días en que toda visión se cumplirá, pues ya no habrá ni visión vana ni presagio mentiroso… lo que yo hablo es una palabra que se cumple sin dilación. Sí en vuestros días, yo pronunciaré una palabra y la ejecutaré, oráculo del Señor Yahvé.”(Ez. 12, 23- 25).

Se acerca el Juicio Final, el día de la sentencia definitiva: la gente mala será borrada de la faz de la Tierra. Se anuncia a los seres humanos una forma de vida nueva que vendrá dada por la llegada de Jesucristo a la Tierra a finales del mes de Diciembre de 2012. Este mensaje lleva como garantía la Verdad. Pero ¿Qué es la verdad? Decía Poncio Pilato: la verdad está muy clara, es la existencia de Dios y de su Hijo Jesucristo como dueños absolutos del mundo y de los seres humanos. 

El Génesis relata los orígenes del mundo y de los seres humanos, Dios Nuestro Señor creó todo cuanto existe, sacándolo de la nada, según un plan meditado. Al principio creó el Cielo y la Tierra, llenando el Cielo de ángeles. Después, en seis días, fue haciendo aparecer todas las cosas que ahora vemos. El primer día hizo la luz, el segundo, creó el Firmamento o Cielo, el tercero, separó las aguas de las tierras e hizo brotar árboles, hierbas, el cuarto, hizo aparecer el sol, la luna y las estrellas, el quinto, creó las aves y los peces y el sexto, creó los animales terrestres, el primer hombre y la primera mujer.

Sólo el Padre y el Hijo pueden dar respuesta a todas las preguntas que se han hecho los seres humanos y a todo lo que está ocurriendo y a todo lo que ha ocurrido en la tierra. En la Verdad nos encontramos con una realidad muy dura y muy cruda: la actividad de Satanás y de sus aliados (la gente mala). La revelación de este misterio nos conduce hacia el secreto más celosamente guardado por los humanos. Nos encontramos en la parusía final, por este motivo ahora Jesucristo desvela la acción de Satanás en el mundo. “Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto.” (Ap. 1, 1). Esta es la prueba clave que señala el tiempo en que vivimos, la proximidad de los últimos días. Esta vida ha sido de prueba y Satanás ha hecho de cebo, ha sido el instrumento que Dios ha utilizado para probar a los seres humanos. La Biblia dice:

 “A Aquel que puede consolidaros conforme al Evangelio mío y la predicación de Jesucristo: revelación de un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente, por las escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles para obediencia de la fe, a Dios, el único sabio, por Jesucristo ¡a él la gloria por los siglos de los siglos! Amén.” (Rm. 16, 25- 279.   

Occidente ha construido la casa sobre la arena, sus cimientos se tambalean. Occidente será arruinado hasta límites miserables de la noche a la mañana: “Se humillará la altivez del hombre, y se abajará la altanería humana.” (Is. 2, 7).  La era de la libertad termina con la tierra corrompida que adora la mentira. La mentira es el gran signo de este tiempo, se trabaja por la paz pero el tiempo es de guerra: en las familias, en el trabajo, en los colegios, guerra entre políticos, entre naciones y entre civilizaciones. Hoy tenemos la mayor amenaza a la paz mundial que ha conocido el planeta.

 Hay dos energías en el mundo: una es la del amor cuyo referente es Dios y otra es la del odio personificada en Satanás. El odio ha activado a Satanás y el amor a Dios. Los Mandamientos de la Ley de Dios fueron entregados por Dios a Moisés: “Después de hablar con Moisés en el monto Sinaí, le dio las dos del Testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios”. (Ex. 32, 18). Los mandamientos estaban escritos en dos tablas de piedra. Tres se encontraban en una tabla y siete en la otra. En los mandamientos Dios reveló a su pueblo las normas de conducta. Todos los mandamientos se han condicionado recíprocamente y han tenido un único mensaje: el amor. Si no se ha cumplido un mandamiento, se han quebrantado todos los demás, porque no se ha podido amar al prójimo sin amar a Dios y no se ha podido amar a Dios sin amar a los seres humanos. Los Diez Mandamientos, las leyes del amor a Dios y al prójimo han sido inseparables, han resumido y proclamado la ley de Dios, han dado a conocer su voluntad.  

¡La Tierra está en duelo, languidece! La actuación humana al margen de las enseñanzas de Dios ha conducido al fracaso. Satanás ha conseguido apartar a la humanidad de la adoración verdadera. La situación en la que se encuentra el mundo es inmoral, horrorosa y violenta. La gente que es inteligente dice: “Aquí están pasando cosas muy raras, aquí está pasando algo.”El hombre lamentablemente no ha llevado a cabo la labor que le ha correspondido,  la sociedad y el mundo, se encuentran en una situación desesperada como predijo Isaías. Todos los seres humanos fueron llamados a la recuperación del hombre y del mundo con ideales de tolerancia y de paz, con el fundamento solidario y trascendente de poner al hombre al servicio del hombre, porque éste ha nacido para servir a su prójimo y no para ser servido ni vivir para sí mismo.

“Es porque mi pueblo es necio… Criaturas necias son, faltas están de talento. Sabios son para lo malo, y tontos para lo bueno.”(Jr. 4, 22).